Historias e ideas
¿Cómo rayos uno de los muebles más aburridos de la historia sigue siendo un éxito después de medio siglo de innovación?
Chacho Manrique ·

Se llama BILLY.
Es una estantería de IKEA.
Recta.
Simple.
Sin inteligencia artificial.
Sin una aplicación.
Como un vaso de agua cuando tienes sed.
Y se estima que se vende una en algún lugar del mundo cada 5 segundos.
Lo interesante no es eso.
Lo interesante es que BILLY apareció en el catálogo de IKEA en 1979.
Hace casi medio siglo.
Y sigue ahí.
Esto me hizo pensar en nuestra obsesión por mejorar las cosas añadiendoles cosas.
Más funciones.
Más metros.
Más botones.
Más reuniones.
Más servicios.
Más características.
Más.
Como si el valor de algo pudiera calcularse contando todo lo que tiene.
Y muchas veces ocurre exactamente lo contrario.
Un buen restaurante puede tener 12 platos.
Un buen negocio puede hacer una sola cosa extraordinariamente bien.
Una buena presentación puede tener 5 diapositivas.
Y una estantería que básicamente consiste en dos tablas verticales, varias horizontales y el firme compromiso de no llamar demasiado la atención puede sobrevivir casi 50 años.
Hay una frase atribuida a menudo a Leonardo da Vinci que dice que la simplicidad es la máxima sofisticación.
No sé.
También hemos convertido “ser simple” en otra cosa con la que intentar parecer sofisticados.
Creo que hay una explicación menos elegante:
La vida ya es suficientemente complicada.
Por eso valoramos tanto las cosas que no lo son.
Un objeto que funciona.
Una persona que cumple.
Un contrato que entiendes.
Una casa cómoda.
Un negocio que sabes explicar.
Dinero suficiente para poder decir que no.
Tiempo sobre el que todavía decides tú.
Y con las casas pasa algo curioso.
Durante mucho tiempo también hemos confundido más con mejor.
Más metros.
Más habitaciones.
Más acabados.
Más cosas.
Hasta que un día descubres que una habitación que nadie usa sigue siendo una habitación que limpias.
Que una piscina también hay que mantenerla.
Que 250 metros cuadrados pueden darte espacio.
Pero también trabajo.
Y que quizá no necesitabas una casa más grande.
Necesitabas una casa que encajara mejor con tu vida.
Quizá incluso la riqueza tenga más que ver con esto de lo que pensamos.
No con ir añadiendo.
Sino con poder quitar.
Quitar obligaciones.
Quitar ruido.
Quitar cosas que mantener.
Quitar decisiones que no quieres tomar.
Hasta quedarte con aquello que realmente utilizas.
BILLY lleva desde 1979 haciendo algo bastante poco impresionante:
Sostener libros.
Y resulta que quizá esa sea precisamente la razón por la que sigue vendiéndose.
Yo escribo sobre casas.
Pero inevitablemente termino escribiendo sobre dinero, decisiones, personas y las vidas que intentamos construir dentro de ellas.
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