Historias e ideas
¿Pagarías 75.000 dólares al mes por vivir en un departamento?
Chacho Manrique ·

¿Qué pasa cuando nadie puede moverse?
No al año.
Al mes.
Hace poco leí algo que publicó Ryan Serhant, uno de los agentes inmobiliarios más conocidos de Nueva York.
Contaba que acababan de alquilar un departamento en SoHo que llevaba seis o siete años rentándose por unos 25.000 a 30.000 dólares mensuales.
El inquilino se fue.
Y decidieron probar suerte con un precio bastante ambicioso.
50.000 dólares al mes.
Casi el doble.
Bueno.
Se alquiló en un día por 75.000 dólares.
Sí. Alguien ofreció pagar 25.000 dólares mensuales más de lo que estaban pidiendo.
Una locura.
Y aquí viene lo interesante.
Ryan anticipaba exactamente la reacción que provocaría esta historia.
Que los alquileres están por las nubes.
Que los precios son absurdos.
Y probablemente muchas de esas críticas tengan sentido.
Pero Ryan planteaba una pregunta bastante más incómoda:
¿De qué sirve quejarnos de lo caro que está todo si no sabemos cómo hacer que más personas puedan acceder?
Porque una cosa es conseguir que los precios bajen destruyendo el valor de las propiedades.
Y otra muy distinta es construir un mercado donde más personas tengan oportunidades reales.
Los propietarios necesitan proteger su patrimonio.
Los compradores necesitan encontrar alternativas.
Los inquilinos necesitan opciones.
Los constructores necesitan razones para seguir construyendo.
Y las ciudades necesitan que todo eso funcione.
No son problemas separados.
Están conectados.
Pero hay una idea de Ryan que me parece especialmente interesante.
Un mercado inmobiliario saludable no es aquel donde todo pierde valor. Es aquel donde las personas pueden moverse.
Piénsalo.
Una familia que necesita una casa más grande.
Una pareja que quiere independizarse.
Una persona mayor que preferiría vivir en un departamento más pequeño.
Alguien que necesita mudarse para aceptar un nuevo trabajo.
Todos tienen algo en común.
Necesitan poder cambiar.
Y cuando comprar, vender, alquilar o mudarse se vuelve demasiado difícil, las personas empiezan a quedarse donde están.
No necesariamente porque quieran.
Sino porque sienten que no tienen otra alternativa.
Y eso también tiene un costo.
Porque una casa debería darte estabilidad.
No condenarte a quedarte quieto.
Pero quizá deberíamos hablar menos de si las propiedades están caras o baratas y bastante más de qué necesitamos hacer para que las personas tengan opciones.
Al final, de eso se trata buena parte de la riqueza.
No solo de cuánto tienes.
Sino de lo que puedes hacer con ello.
Escribo sobre propiedades, dinero, decisiones y las cosas que influyen en nuestra manera de vivir.
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