Chacho Manrique
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Historias e ideas

¿Puede una casa mentirte sin decir una sola palabra?

¿Puede una casa mentirte sin decir una sola palabra?

Hace unos días mi hermano me invitó a almorzar a un restaurante que convive con un enorme centro arqueológico.

Ni bien llegué, unas ruedas de carretas del siglo XIX llamaron mi atención.

Y no pude dejar de preguntarme quién habría vivido en aquella casona, con semejante privilegio de tener la historia en el jardín.

¡Qué visión!, qué tal suerte de estar en medio del pasado.

Además esta casa-hacienda es notoriamente patrimonio histórico y tiene detalles de la época colonial o republicana (pensé).

Visión sí, suerte no.

La verdad: ni republicana ni colonial ni antigua.

Apenas pasa la mayoría de edad.

Pero los detalles te los digo después.

La cosa es que me hizo pensar en el significado que guarda una casa y las decisiones que se cuecen a su alrededor.

No hay nada como llegar a un lugar donde puedes bajar la guardia y descansar.

Sacarte los zapatos, una ducha, dar y recibir cariño de los tuyos, tener comida caliente.

Y más que sentir el espacio como tuyo, a veces pasa a ser una extensión del YO.

Lo que sí creo es que no sólo es para proteger tu cuerpo sino también tu estado interior.

Una relación invisible entre tu casa y tu vida.

Una mesa llena de cosas no te invita a sentarte a leer, pero una cocina enorme sí te motiva a cocinar.

Y una terraza abandonada probablemente nunca forme parte de tu vida.

Tu espacio siempre empuja ciertas conductas. Diseña las coreografías.

Y entonces te puedes preguntar, ¿La vida que ocurre aquí se parece a la que quiero vivir?

Tu historia personal sí o sí pasa ahí.

El tiempo lo cambia todo. Y muchas veces nuestra casa muestra quiénes fuimos.

Objetos de una identidad anterior. Decisiones que ya no son las de hoy.

Cuando supiste que la familia iba a crecer, o había que simplificar o cuando te das cuenta que todo lo decidió tu ex.

Tu hogar no es solo donde ocurre tu vida, es quien la moldea, quien te inspira.

Y si ya no encaja es como seguir bailando los pasos de una música que ya no es.

Y entonces entendí que aquel restaurante no me había engañado. Simplemente estaba interpretando la partitura correcta.

Se construyó apenas en el 2001, pero ellos supieron lo que la gente necesita sentir.

Quizá por eso mi trabajo empieza bastante antes de vender, comprar o alquilar una propiedad.

Empieza por entender qué está cambiando en tu vida, qué necesitas ahora y qué posibilidades estás imaginando.

Después veremos cómo darle forma.

Si sientes que tu casa ya no encaja del todo con tu vida, quizá valga la pena mirarla distinto.

Un par de veces por semana escribo sobre casas, dinero, decisiones y esas pequeñas cosas que, sin darnos cuenta, terminan definiendo cómo vivimos.

No siempre tengo respuestas. Pero sí preguntas que quizá nunca te habías hecho.

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